
La felicidad-dijiste- se compone de pequeños instantes como este.
Yo me quedé desnuda mirándote el perfil.
Feliz, pero desnuda.
Poco a poco te fuiste abrochando los botones de la camisa, poquito a poco, como queriendo alargar aquel momento, pero sin detenerte en un ojal.
Poco a poco te fuiste abrochando los botones de la camisa, poquito a poco, como queriendo alargar aquel momento, pero sin detenerte en un ojal.
Y yo a tu lado viendo como se ocultaba el cuerpo que hacía un segundo había sido mío y solamente mío.
Feliz, pero desnuda.
Hacía rato que había dejado de escucharte, solo el murmullo de tu voz que se excusaba o quería excusarte… no sé, no estaba muy atenta, la verdad.
Aún sentía en el estómago la punzada de tus dedos entre mi pelo. Mi boca seguía caliente y dolorida.
Cuando quise darme cuenta ya estabas de pié frente a mi queriendo hacer que te despedías.
Sin moverte.
Sin quererme mirar.
Sin dejar de mirarme.
Tan tristes tus ojos.
Los míos felices, pero desnudos.
La felicidad-dijiste sin ser preguntado- se compone de pequeños instantes como este.
La felicidad-dijiste sin ser preguntado- se compone de pequeños instantes como este.
Yo me quedé desnuda, mirándote el perfil.
Feliz, pero desnuda.
Feliz, pero desnuda.



