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Soy una perra mestiza. No creo en las razas, si en las especies. Y en las especias...porque yo soy especial.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Deseos

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jueves, 17 de diciembre de 2009

Moon River



Estoy muy musical yo estos días...
Esta es una de mis canciones favoritas y colecciono sus versiones... hoy me han regalado esta nueva y he querido compartirla con todos vosotros.
Disfrutadla.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Y a la mañana siguiente...




Se hacía de noche. Se habían terminado ya todas las asambleas. Al Rey no le había quedado más remedio que acogerse a la voz del pueblo. Una voz que clamaba amargamente justicia. Primero con el llanto y la resignación tras ir perdiendo poco a poco a sus seres queridos. Se habían quedado sin empleo. Habían dejado de ser útiles a la sociedad. En definitiva a su sociedad.
Después con la ira contenida durante tanto tiempo. Hartos de ser juguetes al antojo de sus meros deseos de poder. Cansados de ser marionetas en unas manos que habían dejado de sujetarles para lanzarles hacia el precipicio de sus culpas encubiertas. Seres que habían dejado de utilizar el instinto y el orden natural de las cosas. A los que ni siquiera les importaba la supervivencia de su especie.
El sol se ocultaba a sus ojos. Ojos que habían tenido que crecer deprisa al no tener otros ojos más grandes que miraran por ellos. Que habían quedado ciegos de tanto comer hasta lo que no les gustaba. De tanto mirar siempre, y por siempre en la misma dirección.
Era la hora convenida. Ya no servía el diálogo ni la tan traída y llevada frase que no entendían sobre la paz social. No la entendían porque aunque no hubiera frentes, barricadas, pérdidas o ganancias, el aire no era puro. Desprendía el tufo de los olores a podrido que, con tanto afán se encargaban de enmascarar a través de perfumes elaborados con el sudor y el llanto de los árboles y las flores.
Se hacía de noche. Ya no podían contener por más tiempo la ira. El sol se ocultaba a sus ojos. Si, era la hora convenida. Una hora que no estaba señalada en ningún calendario, pero si marcada a hierro candente en el interior de sus diminutos corazones.
El monstruo se ocultaba. Había aprendido a mimetizarse de los colores de su propia conveniencia. Pero olvidó, en su metamorfosis, que su descendencia había decidido, por encima incluso del propio Peter Pan, fundar el nuevo País de Nunca Jamás.
Y cuando desapareció el último rayo de esperanza, los Niños Perdidos aniquilaron sin contemplaciones al dragón de su desencanto.
Y a la mañana siguiente…

martes, 8 de diciembre de 2009