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Soy una perra mestiza. No creo en las razas, si en las especies. Y en las especias...porque yo soy especial.

domingo, 28 de septiembre de 2008

El hombre con el pijama de raso.




Es cierto que los borrachos no mienten. Ni los niños. Tampoco los ancianos. Pero cuánto callabas para tus adentros aquella noche larga que inventó para ti Tenesse Williams y para ella, La Gata, que no sé quién de los dos era más felino. No estabas para fiestas de cumpleaños.
Descubrí luego que había dos hombres y un destino: la inmortalidad. Montando en bicicleta no hubieras ganado el Tour de Francia, pero ni falta que te hacía, habías conseguido meterte en los bolsillos de tu chaleco de bandido de Western a todo el mundo. A ti te sentaba bien hasta el bigote.
Por cierto, Pablo, que me pregunto si tus padres no te engendraron en Florencia tras visitar el David. Bello entre los bellos, pero con fondo, como los buenos calditos reconstituyentes.
El destino volvió a juntar a aquellos dos hombres para dar un golpe maestro a la comedia de acción, intriga y final inesperado. ¡Qué golpe el de “El golpe”!
Llegó el verano y, más que largo y cálido, tórrido. De nuevo el tormento concentrado en tu mirada pegándose a tu camisa como una promesa de amor eterno. Pero tú, querido Pablo, estabas ausente de malicia.
Nominado tantas veces al gran premio optaste por el de la felicidad, ese que no te concede nadie pero que te lo vas ganando día a día a fuerza de cariño y de respeto. Y no te dolieron prendas para trabajar el buzoneo cuando tu carrera de abogado hizo aguas. Ese fue tu veredicto: saber que el color del dinero no es más que un juego de billar.
Tu vida jamás fue camino de perdición. No, los borrachos no mienten. Ni los niños. Tampoco los ancianos. Ni bebo, ni soy una niña... será que ya me acerco a una edad ¡Pero qué bien te sentaba - como a nadie- aquél pijama de raso!



viernes, 26 de septiembre de 2008

Buscando una canción


Estoy buscando una canción que me recuerde a ti. Pero no encuentro ninguna y sin embargo estás aquí, erizándome el vello con tu presencia invisible. Una banda sonora de nuestra vida. Una música para un guión escrito a borbotones.
Entre paréntesis. A escondidas. Que las notas nos escondan entre las persianas de un pentagrama, que deja entrar la luz, que te oculta de miradas curiosas, que te permiten ver lo bello que te ofrece la penumbra.
Estoy buscando una canción y de repente descubro que hay tantas. Tantas como conversaciones sin palabras. Tantas como caricias sin dedos. Tantas que no sé cual elegir. Tengo tu voz grabada en la memoria. Tengo tu aliento impregnado en mi cuello. Tu mano sobre mi pelo. Mis ojos entrecerrados. Mi cuerpo en latente letargo. De querer y no poder. De poder y no deber. De deber y no querer.
Sería tan sencillo contar con una canción. Una canción que fuese nuestra canción. La que escuchar en la distancia y acercarnos de nuevo. La que abrazarnos sin miedo rozándonos los labios.
Una canción del Universo de canciones. No importa que hable de amor. No importa siquiera que sea canción. Me conformaría con una melodía.
Tú pones la voz.
Ya me encargo yo de la letra.

domingo, 21 de septiembre de 2008

jueves, 18 de septiembre de 2008

Y nada más


Yo solo quería darme un paseo y charlar. De pronto me encontré frente a la barra de un bar hablando sin parar como si por mi boca salieran todos mis demonios exorcizados ante su presencia. Me hacía reír su voz de acento suave y melodioso. Yo solo quería hacerle compañía. Él me hacía compañía sin saberlo. Yo quería estar sola. Pero estaba con él como si estuviera sola, yo solo le hacía compañía. Podía mirarle a esos ojos grandes y limpios sin temor a ser descubierta. Poco a poco comprendía que no me importaba que me descubriera. Se habían terminado los disfraces. Nunca más una máscara. Nunca más una mentira. Mucho menos para mí. Estaba ya cansada de engañarme. De que me engañaran.
Yo solo quería ir con él aquella mañana de iniciar proyectos. Sin haberlo planeado le estaba apoyando en sus sueños que, de pronto, se habían convertido en los míos. Quizá ya eran los míos pero yo no sabía. No, yo no sabía qué pasaba. Pero lo dejaba pasar. En poco tiempo dejó de pasar el tiempo cuando estábamos juntos. Pero yo no quería más que estar con él. Y nada más. Y nada menos. Hablando sin parar dejando salir ya todos los demonios que salían para tocar la lira convertidos en dulces querubines cuando estábamos juntos. No tenía sentido seguir. No íbamos a ninguna parte. Pero no planeamos ir a ninguna parte. Al cine aquella noche.
Yo solo quería ver aquella película. Él solo me acompañaba como espectador. Y sin saber por qué nos cogimos de la mano. Como si fuera la primera vez que alguien, en el cine, se cogiera de la mano. Como si fuera la primera vez que una escena de miedo me obligara a esconderme entre su cuello. Como si fueran los primeros labios que encontraba frente a los míos. Como si fuera la primera vez que besaba.
Yo solo quería quererle. Yo solo quiero quererle. El tiempo se ha parado. Y sus ojos siguen descubriéndome y cubriéndome. No tenía sentido estar más tiempo separados. Y nada más. Y nada menos.

martes, 16 de septiembre de 2008

La quiso


La quiso. Yo sé que la quiso. Como se quiere a la niña que un buen día encuentras a la puerta de tu casa convertida en mujer. Sin las trenzas, sin el uniforme del colegio. Con tanta fuerza que casi le parte el alma en una mirada. Pero él jamás jugó a partirle el alma. Se limitó a quererla contra su voluntad, contra su propia voluntad. La conocía tan bien. Le conocía tan bien. Siempre había estado allí. Con los brazos caídos a la expectativa. Sin preguntas. Con respuestas. Solo cuando era preguntada. Nunca hubo un reproche y él se reprochaba no hacérselos a ella. Quería que volara, pero le dejaba miguitas de pan en el balcón para que regresara. Yo sé que la quiso. Como se quiere la primera vez que uno descubre que se quiere: intentando huir de ella sin soltarla de la mano. Pero no podía permitirse ser vulnerable. Le dolía tanto amor en el cuello de la camisa. Que le ahogaba sentir que ella no asfixiaba. Porque ella también le quiso. Si, yo sé que le quiso. Con el placer recién descubierto de las caricias rellenas de ternura. Con la paciencia del horno que deja cocer la empanada en su interior. Para regalársela. Para comerla juntos. Para hacerle reír como no recordaba haber reído. Para verle llorar como un niño recién amanecido.
Se quisieron. Yo sé que se quisieron. Que fueron algo más que dos. Que fueron algo más que uno.
La enseñó a volar. Y le abrió las puertas de la jaula invisible. No quería marcharse. Tanto la quería que la obligó a marcharse. Tanto le quería que dejó que creyera que se iba.
Le dolía tanto amor en los botones de su abrigo.
¡Ay cuánto se quisieron! Sin reproches. Sigue habiendo respuestas. Solo basta una pregunta.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Tengo



Tengo una chumbera en el balcón. Una chumbera que crece como si le fuera la vida en ello.
Al principio era grande. El balcón. Y la chumbera tierna. Verde. Pequeña. Como la puerta del Cine Colón.
Al Cine Colón se entraba por una puerta muy pequeña. A la vida se entraba por una puerta muy pequeña. Tierna.
Y el mundo se hace grande, muy grande ante nosotras.
Todo el mundo tiene una prima Mari Carmen. Se llama Mari Carmen y es en cada caso y siempre, la prima que todo el mundo tiene. La prima Mari Carmen. Como la clave del suceso mágico que antecede al prodigio. Como el anuncio del verano. Como la alegría de sentirse viva. Como la melancolía de un tiempo que pasó.
La vida va en autobús.
Pequeña. Tierna. Grande y con púas. La vida. Creciendo siempre la chumbera. Sin Peter Pan. Sin Campanilla.
Nunca pude atrapar a Campanilla. Y es que cuando, instantes, conseguí verla cerca, ocurrió que tenía las manos ocupadas.
Llueve. Cuando llueve en otoño afloran todas las melancolías irremediablemente y sin sentido. Y he comenzado a compadecerme con infinita complacencia.
Tengo una chumbera en el balcón. Una chumbera que crece como si le fuera la vida en ello.
Tierna. Verde. Pequeña. Como la puerta por la que se va a la vida.
Para coger el autobús. O perderlo.

Laura

video

No sé qué ha sucedido con el blog... he tenido que empezar de nuevo.

Aquí os dejo un pequeño resumen de todo lo anterior...

Pero seguiremos...